1 de septiembre de 2012

EL MAQUINON, alias "TWEETY"

El MAQUINON, recien salido del concesionario.
 

Es ese compañero fiel, que nos acompaña y nos guía en la mayoría de  nuestras salidas. Es en quien confiamos nuestra seguridad mientras nos lleva de un lugar a otro, acercándonos hasta sitios donde sin él, probablemente seria muy difícil llegar.


A pesar de ser una pura máquina, construida con hierro, metales, repleta de tornillos, cables, rótulas, engranajes y otros  muchos más elementos que lo conforman en un conjunto fuerte y musculoso, preparado para afrontar los mas duros retos al que nosotros, sus amigos le podamos exigir puntualmente. Pues bueno, a pesar de ser todo eso, muchas veces , cuando sentados al volante, y gozando del confort y el mimo con el que nos lleva, nos da la sensación de que toda esa mecánica cobra vida propia y de que  es algo más que una máquina, al menos algo más que una máquina construida en este planeta, nos parece como si sus orígenes fuesen de otra galaxia  , dándonos la sensación de una procedencia interestelar.
Así es nuestro “Maquinón”, un vehículo todo terreno, 4x4; un HUMMER H2, con unas características y propiedades increíbles, receptor de un cariño y cuidados por nuestra parte, que van mucho más allá de los  propios que se le  puedan dedicar a un automóvil. Tenemos la seguridad de que estos sentimientos son mutuos por lo que  la tranquilidad y confianza  con la que nos dejamos llevar por él son totales.
 Nuestro HUMMER, según sus papeles y certificados, como la mayoría de este tipo de maquinones 4x4  fue concebido en una fábrica de Estados Unidos, y apadrinado por la gigantesca General Motors , aunque personalmente tengo mis dudas sobre ello, estando  más por mi tesis galáctica. En el momento de escribir esto, he de hacer un paréntesis  para deciros, que en su momento, la General Motors, en una acción mala, pero que muy muy mala,  decidió  en aras a la economía de mercado, romper sus vínculos familiares cerrando las cadenas de montaje de estos fabulosos 4x4, dejando a la gran familia Hummer en la calle. Ya no se fabrican Hummers , y en un futuro no muy lejano, entrará a engrosar las listas de los vehículos clásicos,  convirtiéndose en codiciado objeto de deseo de  coleccionistas, admiradores y amantes de este tipo de máquinas.


 
Salió de la fábrica Estadounidense de donde con otros más fue destinado al mercado Mexicano, allí, oficialmente lo colocaron  en un gran escaparate, detrás de un gran cristal e iluminado por unas grandes y  potentes lámparas. Todo grande, a la Americana.  Era como el rey de la fiesta. Su brillante figura  se reflejaba en el lustroso pavimento de cerámica italiana que revestia la gran sala de exposición. Parecía el Increíble Hulk, fuerte, musculoso pero en vez de verde, amarillo. Resplandeciente como una  estrella de Holywood quedó a la espera de  algún  director,  que provisto de un buen guión, del que era totalmente merecedor lo pusiese a trabajar de inmediato. Ese director, que aquella tarde de Octubre pasó por delante de la gran cristalera, y al que la máquina le hizo un guiño de complicidad, era yo.  De inmediato, la química fluyó en ambas direcciones y en menos de veinticuatro horas, el inmenso 4x4 totalmente liberado de los potentes focos que lo ataban a aquel escaparate, cambió el brillante pavimento de  cerámica italiana que hasta ese momento pisaban esos 315 milímetros de  zapatones que calzaba, por las pistas de terracería mexicanas, empezando así una mutua  huida hacia la libertad y el  descubrimiento de nuevos  horizontes.
 
Como a todos los vehículos que he tenido, y a este con más razón, debía bautizarlo y ponerle un nombre. Después de darle muchas vueltas a otros muchos nombres, y tras muchas consultas a otros muchos amigos, llegamos a la conclusión de que el nombre no debía de hacer, necesariamente, referencia a su fuerza, que obviamente ya quedaba patente con solo mirarlo.  El color tuvo un papel determinante. Le pusimos de nombre TWEETY, en referencia al pajarito de los dibujos animados, listo como el pecado, inteligente como el que más, y lo suficientemente fuerte y potente para darle “caña” al  Gato Silvestre que siempre sale  perdiendo cuando se enfrenta a él.
 
 
 
Tweety tiene un corazón potente, de 6000 cc. Y una considerable fuerza de 315 caballos  que le permite subirse por las paredes. Su tamaño lo hace destacar sobre los demás. Los cinco metros de largo por los dos de ancho, y sus 3.900 kilos de peso, le crean el pequeño hándicap que le vuelve ser especialmente cauto  en el paso por sitios estrechos y en pisos muy blandos, pequeños talones de Aquiles que conociéndolos y tratándolos con consideración no ofrecen mayor problema. Todo es cuestión de un buen  entendimiento entre los dos. Aunque donde se encuentra como pez en el agua es volando sobre pistas abiertas, páramos, estepas y desiertos … Eso es lo que a Tweety le gusta

Poco a poco le he ido dotando de una electrónica extra, hasta llegar casi a parecerse a una nave interestelar ,  para así  hacernos  más cómodas las rutas que hemos de seguir en nuestros viajes, aunque creo, tal y como decía más arriba, que él, fiel a sus orígenes, prefiere la navegación clásica de guiarse por las estrellas.
 
Durante mi estancia en Mexico, Tweety y yo hemos sido buenos compañeros, me ha acompañado en mis viajes por las selvas Yucatecas, hemos recorrido el Sur de Mexico, admirado la belleza de Chiapas y sus gentes y nos hemos adentrado en países vecinos como Belice y la incomparable Guatemala. Me ha proporcionado esa compañía necesaria cuando se está lejos de casa comportándose siempre como un fiel amigo, compartiendo vivencias y como no, kilómetros de pistas, de asfalto, y kilómetros y kilómetros de culturas, monumentos y bellezas naturales
 Llegado el momento de mi regreso a España, no dudé ni un instante en traérmelo conmigo, actuando de una forma un tanto egoísta, no le pregunté . Una última puesta a punto en México, zapatos nuevos , limpieza y acondicionamiento a fondo de los bajos . Lo acompañé hasta el puerto de Progreso, cercano a Mérida, donde fue acondicionado , junto a otro compañero, un WW Tuareg, en un contenedor de 40 piés, preparándolos para los aproximadamente treinta días de travesia que tardarían en llegar a España, al puerto de Barcelona más concretamente. Justo llegó, de la mano de Papa Noel, como un gran regalo, en Navidades. A partir de ahí, juntos, continuamos descubriendo y disfrutando nuevos objetivos, enriqueciéndonos mutuamente de las vivencias que nos pueden proporcionar otras aventuras y experiencias viajeras .


De ellas, y a través de este Blogg, os iré contando mis crónicas viajeras con la intención de haceros partícipes de la satisfacción que me producen los descubrimientos de andar con los ojos, la mente y el espíritu abiertos. Reflejaré las experiencias vividas aquí y también las que viví en México, y aunque posiblemente no relate esas experiencias en orden cronológico, cosa por otra parte que no considero de mayor importancia, si que con toda seguridad al compartirlas con vosotros, volveré a disfrutar de ellas con la misma intensidad que en su día las viví.





Sigue mi Blogg.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario